WASHINGTON D. C. — En un hecho que sacude los cimientos del Pentágono y evidencia una profunda fractura en la cúpula militar de Estados Unidos, el jefe del Departamento del Ejército, Dan Driscoll, presentó su renuncia irrevocable tras meses de una relación insostenible y crecientes desencuentros estratégicos con el secretario de Guerra, Peter Hegseth.

La dimisión, confirmada por importantes cadenas e agencias internacionales como The Wall Street Journal, Fox News, CNN y Reuters, deja al descubierto el nivel de crispación interna que atraviesa el aparato de defensa bajo la administración del presidente Donald Trump.

A través de un comunicado oficial, la portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, buscó amortiguar el impacto político de la salida destacando el desempeño del funcionario saliente. Kelly afirmó que Driscoll «ha sido sumamente eficaz a la hora de impulsar la agenda del presidente Trump para hacer que EE. UU. vuelva a ser fuerte en el Departamento del Ejército», resaltando además su liderazgo en la preparación de las fuerzas armadas y su rol mediador en las negociaciones entre Rusia y Ucrania.

Purga de mandos y crisis institucional

A pesar de la retórica oficial, fuentes cercanas al Pentágono confirmaron que el factor determinante para la salida de Driscoll fue su abierto rechazo a la política de destituciones masivas de generales y altos oficiales impulsada por Hegseth, un proceso calificado por analistas castrenses como una riesgosa fuga de cerebros en el mando militar.

El distanciamiento entre ambos funcionarios era un secreto a voces. Driscoll ya había dado señales de ruptura al abandonar la residencia oficial en la Base Conjunta Myer-Henderson Hall para trasladarse a Carolina del Norte. Su malestar se profundizó tras la destitución repentina del general Randy George como jefe de Estado Mayor, posición que permanece vacante desde abril y que actualmente ocupa de manera interina el general Christopher LaNeve.

Reorganización política en Washington

Tras consumarse la renuncia, trascendió que Hegseth evalúa nombrar en la posición vacante a su actual portavoz y asesor, Sean Parnell. Por otro lado, analistas políticos señalan que Driscoll —reconocido como un aliado cercano del vicepresidente J. D. Vance— planea incorporarse a nuevos proyectos políticos en el corto plazo, en medio de un escenario de alta volatilidad para la política bélica estadounidense.

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