Nizao.  Un clima de alta tensión e incertidumbre se apoderó este fin de semana de la zona del río Nizao, donde decenas de vendedores ambulantes, comerciantes de alimentos y comunitarios protagonizaron una concurrida manifestación para protestar contra la reciente disposición que prohíbe el estacionamiento e ingreso de vehículos con equipos de sonido de alta potencia (los denominados «musi-móviles»).

Los manifestantes, que bloquearon de forma pacífica los accesos principales a los balnearios, aseguran que la medida se tomó de forma arbitraria sin considerar el sustento de cientos de familias que dependen exclusivamente del flujo turístico diario.

«Nos están dejando con la comida hecha y la mercancía perdida. La gente viene al río a recrearse y la música es parte de la cultura de estos espacios. Al restringir los vehículos, el flujo de visitantes ha caído a más de un 70%», denunció uno de los voceros de los comerciantes locales.

Un fuerte impacto a la economía local

Las pérdidas económicas reportadas abarcan desde pequeñas casetas de comida y alquiler de sillas, hasta vendedores de bebidas y servicios locales, quienes sostienen que la medida ha ahuyentado masivamente al público habitual de los fines de semana.

Impacto inmediato: Reducción drástica en la afluencia de excursionistas y visitantes de zonas aledañas.

Exigencia principal: Mesas de diálogo urgentes con las autoridades municipales y medioambientales para establecer normativas de decibeles y horarios, en lugar de una prohibición total.

Siguiente paso: De no recibir una respuesta satisfactoria, los comunitarios advierten que extenderán las jornadas de protesta y no descartan llamados a paros laborales en toda la zona balnearia.

Las autoridades locales aún no han emitido un comunicado oficial en respuesta a las exigencias de la comunidad, mientras el sector comercial de Nizao se mantiene en estado de alerta.

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